jueves, 26 de septiembre de 2013

Trajes típicos del mundo. Primera parte.

A las jóvenes generaciones esto del Chicle Fleer Niña les debe sonar a chino, pero, las más veteranas guardamos un grato recuerdo de esta golosina de azucarado e insuperable sabor a fresa. Pero, ese no era el único motivo por el que consumiamos todos los chicles que nuestro exiguo bolsillo nos permitia. Lo mejor era la sorpresa -si cabe más deliciosa- que escondía debajo de cada envoltorio. Y es que, cada chicle traía un cromo de papel encerado con un vestidito impreso, que era preciso recortar cuidadosamente antes de pegarlo en el álbum correspondiente.
Huelga decir que a las niñas de aquel entonces nos traian locas estos cromos y cambiábamos con las amigas los que nos salían repetidos -que eran muchos- mientras comiamos chicle con entusiasmo digno de mejor causa.
Debo muchas horas y muchos recuerdos gratos a este álbum que llegué a tener completo, aunque, el cromo correspondiente a Gran Bretaña se despegó en algún momento, y nunca más se supo de él.
He escaneado el álbum y lo publicaré en cuatro entradas ya que hay bastantes fotos y son de considerable tamaño.
Si a alguien le trae tan buenos recuerdos como a mi me alegraré infinito.








12 comentarios:

  1. MUy bonita y muchos recuerdos de esa época. Besos

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    1. Hola, Manolina.
      Si, es verdad que estas cosillas traen muchos y muy buenos recuerdos.
      Gracias por tu visita, y un beso bien grande.

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  2. Jope que recuerdos me acabas de traer! Bueno no con los chicles Fleer, en mis tiempos eran los chicles Vidal con los cromos de Chabel, anda que no nos habremos pasado horas remirando aquella hojita con los cromos yo y mi hermana! Muchas gracias por subir este recuerdo tuyo, me han encantado los trajes, encima llevo una semana recopilando postales de muñecas retro por la red y vamos, que me ha llegado al alma!

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    1. Gracias a ti, preciosa!
      Es muy grato recordar esos tiempos en los que todo era más amable y sencillo. Veo que tú, y tu hermana, también vivisteis momentos muy parecidos y que los recuerdas con mucho cariño.
      Un beso enorme!

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  3. Sí, sí, me acuerdo muchísimo de estos cromos. Yo también los tuve y me encantaban (debemos de ser de la quinta, guapa!), qué bonitos eran. Mi madre los debió de tirar en alguna limpieza de esas que hacen las madres que arramblan con todo!!! Jopelines, qué recuerdos me has traído!!
    Besos

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    1. Si, que de recuerdos traen estas cosas, ¿verdad?.
      Yo tenía unos doce años cuando juntaba estos cromos, y tal vez era ya algo mayorcita para estas cosas, pero, a los niños de entonces creo que nos duraba la infancia un poco más de tiempo que a los de hoy, que parece que se hacen adultos demasiado pronto.
      Me alegra que te haya traido buenos recuerdos. Con esa intención publiqué el álbum.
      Un abrazo, preciosa!

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  4. Me ha encantado ver esto,a mi me encantaban estos chicles,por supuesto que hice la colección.

    Saludos

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    1. Que ricos eran! ñam, ñam...!
      Yo los comía de dos en dos jajajajaj
      Me alegra que te haya recordado tiempos dulces.
      Un abrazo, y gracias!

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  5. Acabo de ver esta entrada, y he recordado que yo también tenía este álbum, y solo me faltaba un cromo. Me encantaba, lo guardaba como oro en paño. ¿Dónde habrá ido a parar? Madre que recuerdos.

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    1. Hola, Bego Dolls!
      Que recuerdos, es verdad. Y cuánto chicle comimos para completar el álbum jajajaj
      Es una pena que no lo conserves. Aunque no es lo mismo lo puedes descargar e imprimir de estas entradas si te apetece.
      Me encanta compartir estas cosas con personas que las tuvieron en su momento, y a las que les agrada recordar los buenos momentos que les hicieron vivir.
      Un beso!

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  6. Muchas gracias por las fotos, que me traen muy buenos recuerdos. Yo, siendo chico, hacía la colección a escondidas, y si alguien me pillaba con ella, decía que era un regalo para mi hermana, que le daría cuando creciese... Mentira podrida: jamás le habría dado mi álbum de trajes típicos del mundo a nadie, pero con la trola inventaba evitar que me tomasen por mariquita, ya ves tú! (Claro que... habrían acertado).

    El álbum se quedó, incompleto, en la casa de mi tía. Cada vez que la visitaba, lo sacaba del cajón y pasaba las hojas cuidadosamente, recreándome en cada traje, viajando con la imaginación.

    Un buen día el álbum ya no estaba. Con él había desaparecido también mi libro de medusas y anémonas de mar. Entendí que la infancia, ese patio tan particular, es algo que no se puede dejar en manos de nadie, que solo a nosotros nos corresponde cuidar y velar por su integridad. Como el resto de la vida, vamos.

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    1. Hola, Suso!
      En primer lugar se muy bienvenido a este rincón.
      Me alegra mucho, muchísimo, que hayas podido recuperar de alguna forma tu querido álbum de la infancia. Puedo imaginar con cuanta ilusión juntaste esta colección y tu decepción al perderla. Llevas razón cuando dices que la infancia y todo lo que la rodea no debe confiarse a nadie. Yo tampoco dejaría en manos de nadie estos pequeños tesoros que solo para mi tienen un valor inestimable.
      Lo que lamento es que no pudieses disfrutar de esta inocente distracción con plena libertad. Nadie debería sentirse coartado, cuestionado o agredido por mostrarse tal cual es.
      En fin, Suso, que me ha encantado conocer tu historia con este álbum, que veo disfrutaste tanto como yo y mucha gente de nuestra generación.
      Mi intención al publicarlo fue compartir este recuerdo de nuestra infancia con todos los que también dejaron volar su imaginación a paises lejanos gracias a los bonitos cromos que venian en un chicle.
      Recibe un cordial saludo!

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