lunes, 28 de octubre de 2019

Pasen; pasen, y vean el pisito.


Pisito no es, pero como mis niñas han estado juntando billetes del Monopoly con la esperanza de poder comprar algo que les sirva de techo sobre sus cabezas, aceptaremos pulpo como animal de compañía, y les daremos el gusto de presumir de "piso".
En su ingenuidad, mis chicas, no saben que el dinero del Monopoly no es de curso legal, pero ahí está su guardiana -yo mismamente- para rascarme el bolsillo por su bienestar. Así es como ha llegado a casa este archiconocido mueble de precio asequible, fácil montaje y gran capacidad. Lo de la capacidad es un decir, porque -y aquí la ingenua he sido yo- las pobres siguen como sardinas en lata.

El edificio vacío y listo para ser habitado.

Nancys y Leslys dándose codazos por encontrar un buen sitio.

Tercer y cuarto piso izquierda. Las pequeñajas que son muy listas y ágiles se han puesto en primera.

En el piso bajo una Selene a medio vestir causa sensación entre el elemento masculino.

En el piso alto mis negritas se acaban de instalar. Me temo que pronto querrán cambiar de ubicación. No las veo muy convencidas. Me dicen que les gusta más el espacio que ocupan sus vecinas de abajo.

Este es el interior de un armario de tres puertas donde están encerradas las muñecas que no me caben en otro sitio. Es un caos que tengo que solucionar poniendo estantes interiores. Las cajas están llenas de vestidos y muñecas. Un lío.

La tercera puerta del susodicho armario. También está lleno de vestidos y accesorios de las muñecas. Pierina y Sintra están sumamente escandalizadas por hacerlas aparecer en paños menores. Haced como que no os habéis dado cuenta, por favor.

No sabía como organizar los zapatos de las niñas. Cuando se tienen muchos pares es un problema. Se me ocurrió comprar vasitos de chupito de plástico y he colocado cada par dentro de un vasito. Se gana mucho espacio y siempre está ordenados.

Aquí los zapatos, botas, etc. todo bien organizado en tres cajones del armario.

La cómoda alberga muchos complementos de las muñecas entre ellos ropa interior, medias, gorros etc. Parte del equipaje también está ahí.

Os muestro el armario empotrado donde tengo amontonada la mayor parte de los muebles de las niñas y los baúles junto a otros complementos. Aprovecho los rincones para colocar alguna que otra muñeca perdida. Parece uno de esos trasteros que salen en las subastas por falta de pago juasss...

Estas son aquellas estanterías que os comenté que hice yo misma. Son muy planas por lo que no ocupan espacio y caben bastantes muñecas. Aquí os presento algunas y a mi niñas de Vidal Rojas.

Mis Pepas y Toños junto a los peques de la casa; Barriguitas incluidos. Mis Fannys ocupan un estante bajo.

Una pequeña muestra de mis muñecas de porcelana. Tengo muchas más pero están guardadas por falta de espacio. En mi casa ya no cabe un alfiler.



Todavía estamos en periodo de mudanza. Como son tantas, y sigue llegando algún nuevo miembro a la familia no me ha quedado más remedio que recolocar nuevamente a mis muchachitas desde que se hicieron estas fotos.

Espero no haberos mareado demasiado con esta entrada sin ton ni son, pero las chicas estaban locas por enseñar su nuevo domicilio.

Feliz semana a todos los amigos que os pasáis por aquí.

jueves, 3 de octubre de 2019

Nostalgias


Vengo muy nostálgica, pero nostálgica de la mejor forma. Para eso me he hecho acompañar de Capucine y Clementine que han querido presentaros estas dos míticas creaciones de Famosa.
Bien guapas que están con ellas.


Capucine se unió a nuestra pequeña familia la semana pasada, después de un viaje algo accidentado. La hemos mimado mucho y ya se siente como en casa.





Capucine es una espectacular articulada pelirroja con ojos azules. Estaba algo descolorida en cara y brazos y tenía un agujero en el cuello, consecuencia de una restauración no muy afortunada. Todo se ha podido solucionar y hoy luce así de bella y elegante.


Clementine lleva en casa ya algún tiempo. La encontré en una tienda de segunda mano espantosamente sucia; la muñeca, digo; aunque la susodicha tienda también daba miedo, la verdad.
Como es tan dulce, bonita y agradecida ahora vive muy feliz en compañía de sus hermanas.




Esta preciosa ochentera pecosita de tez dorada no requirió de mayores trabajos que un pequeño arreglo en una rótula y un buen fregoteo. ¡Que bien les sienta a estas niñas un poco de cariño!


Aquí nos despedimos mis dos muchachitas y una servidora, deseándoos a todos los amigos blogueros un feliz fin de semana, que por suerte ya lo tenemos ahí.