jueves, 24 de octubre de 2013

Nancy Pop


 Esta es mi Nancy Pop con piernas flexibles. La conseguí en la jugueteria donde suelo comprar. La dueña, -con la que tengo muy buena relación- haciendo limpieza de trastos en su almacén, encontró a esta niña todavía en su caja, y junto a ella, aparecieron también tres conjuntos de Lesly:  uno de finales de los setenta, y los dos restantes de principios de los ochenta; además de un ochentero de Nancy; todos en sus cajitas y en perfecto estado. Sabiendo de mi afición me lo ofreció todo por un precio simbólico. Si no me traiciona la memoria -que de esto hace ya bastantes años- pagué por el lote diez euros; una verdadera ganga.
La caja de la muñeca estaba tan llena de manchas de humedad que la tiré; un gran error por mi parte, pero estaba penosa y me daba grima verla y más todavía tocarla. El resto de cajas las conservo como oro en paño, junto con el catalogo que traía la muñeca y los que venían en las cajas de los conjuntos.
Las Nancys ochenteras me gustan menos que las de los setenta, y al principio no era esta una de mis muñecas más apreciadas, principalmente por sus piernas, que me parecen horrendas, pero, he aprendido a quererla y ahora recibe toda clase de atenciones por mi parte.
Luce un modelo copiado directamente del original Flores, a excepción del chal que he cortado triangular en lugar de con forma de capita.







lunes, 14 de octubre de 2013

Mañana de domingo entre granados


Ayer esta pequeña quiso salir a dar un paseo mañanero con su ropita nueva y su osito de trapo.
Los diminutos cuadritos creo que le sientan muy bien. He intentado que quedará un vestido muy infantil con un toque ingenuo; el enorme cuello plano contribuye bastante a darle ese aire que buscaba.








  
 
La chaquetita de punto es una de tantas de las que estoy tejiendo para que mis niñas no pasen frio este invierno. A pesar de que hacía una mañana preciosa, corría ese fresco tan agradable que nos anuncia por fin  el cambio de estación, y por eso, mi pequeña echó mano de su chaquetita azul.









Ella lo pasó divinamente correteando entre las piedras y cogiendo granadas, y yo, más todavia haciéndole muchas fotos.


jueves, 10 de octubre de 2013

Apaños para el Fantasía.

 Aguantando la respiración, que el vestido aprieta de lo lindo.

Hace unos días terminé de arreglar el modelo Fantasía; si, ese que a la pobrina Nancy le venia estrecho y corto.
Me ha dado unos cuantos quebraderos de cabeza  pues encontrar telas iguales ha sido imposible, así que me las he apañado usando cintas. Hay una ligera diferencia entre el color del vestido y las cintas que se aprecia más en las fotos que al natural.
Lo primero fue deshacer el volante y con la tela hacerle un añadido a la falda para darle el largo necesario. Para el volante he usado tres cintas de muselina: dos iguales para el cuerpo del volante y otra más estrecha para simular la cabecilla; van unidas entre si con un zig-zig muy pequeño que queda disimulado por el frunce.
El capitulo del forro lo he resuelto añadiendo cinta de satén; no es que sea la solución ideal, pero no he podido hacer más, y como el volante lo tapa bien (para eso lo he fruncido un poco más de la cuenta) doy por bueno el apaño. También he ensanchado el cuerpo todo lo que daban de si los escasos margenes de costura. Sigue siendo estrecho, pero, al menos, los bracitos le caben. Hay que decir que una hombrera es un poco más ancha que la otra, pero no he querido meterme a deshacer el cuerpo completo.

Enseñando los añadidos.

El écharpe que traía no me gustaba nada, y aprovechando que el volante es de distinto tejido le he confeccionado uno nuevo con la misma cinta y así parece que van a juego. La roseta también está hecha de muselina pues de satén me parecía que quedaba un poco pesada.

¡¡Niña, no arrastres el écharpe por los suelos..!!

Para redondear el conjunto he rematado la cadenita cinturón con unas cuentas de cristal, a juego con los pendientes y la peineta de fabricación casera.

¡Acaba ya, que tengo tortícolis!

¡Y que no acaba la condená!

El color del vestido me recuerda al famoso rojo Valentino por eso he mandado a mi niña a la Piazza di Spagna. La señorita luce así de glamourosa en la noche romana y a mi se me ha pasado el disgusto.

¡Valentiiinooooo, te necesito!